Ver todos los artículos
 
 

REFLEXIONES ACERCA DE LA AGRESIVIDAD POR FACTORES PARASICOLÓGICOS

Los factores parasicológicos en el caso de los adiestramientos caninos y en lo relativo a los cambios de conducta, son aquellos que aparentemente no tienen ninguna explicación lógica entrando por ello en otras realidades.

Puede que desde fuera resulten unas reflexiones un tanto supersticiosas o si me apuran raras, pero la agresividad por este tipo de fenómenos se producen en los intervalos entre la puesta y la salida del sol.

El cánido experimenta ladridos, giros sobre sí mismo en una determinada área de la casa, babea abundantemente y es agresivo con aquella persona que intenta corregirle esa actitud.

El primer paso que daríamos sería medir la agresividad del animal y hasta donde puede llegar esta, haciéndolo de la manera convencional. No siempre da positivo, casi nunca la da, por lo tanto el siguiente paso es disparar con película infrarroja en aquellos lugares y puntos donde el perro mantiene esta actitud.

Al observar la película, que por supuesto su fecha y mantenimiento ha sido el correcto, veremos formas, figuras o manchas. A la vista de esto entra en juego la fantasía de cada cual, porque cada persona que las vea tendrá una opinión distinta, pero independiente de lo que uno crea ver lo cierto es que el animal detecta algo que a simple vista nosotros no apreciamos pero que la película grava.

¿Qué fenómenos son estos? Suelen ser varios, pero aquí narraremos lo más habituales y casi siempre coinciden en domicilios que tuvieron anteriormente otros propietarios.

Las prácticas de guijas y si estas quedaron mal cerradas, la forma o formas de pensamientos creadas quedaron en el lugar, afectando al perro que al contrario que el gato no depura como el felino, quedándose con el potencial negativo de esa forma de pensamiento.

Otro de los fenómenos habituales, es el hecho de que en ese domicilio se hubiera producido un suicidio o bien entre los propietarios del animal o en su entorno familiar o de amistades. Un suicida da señales por así decirlo pasados dos años del suceso, antes no y siempre con la persona que mantuvo más relación. Esta forma de comunicación se traduce en un cuadro depresivo u obsesivo y es concretamente con esta persona con la que el perro muestra su peor actitud.

Por supuesto en esta pequeña reflexión por un montón de razones no daremos la solución y menos por escrito, son temas muy delicados y habría que personalizar en cada uno de ellos, pero las soluciones existen.

Simplemente para finalizar y a modo de reflexión les comentaré algo por todos sabido. La mayoría de nosotros hemos escuchado los ladridos lastimeros de un perro cuando su amo tiene cercana la muerte. Este aullido es común en todos los perros independientemente del país donde esté y de la vida que le tocó llevar. También cuando uno se traslada con sus perros a una catástrofe, a la llegada alguno aúlla de esa manera y se ve afectado en el desarrollo de su trabajo. Desde fuera y también desde mi experiencia, diría que la muerte, la catástrofe o la desgracia tienen una forma que el instinto canino detecta y a nuestra razón le cuesta entender.